Yo reivindico el bodegón

Juan Carlos Marugán, El bodegón es un género fotográfico que hoy en día ocupa poco espacio en el espectro fotográfico si se compara con la fotografía de calle, el paisaje o el retrato. | EST_ART Space Alcobendas, Madrid

Mi primer contacto con la fotografía fue durante mi infancia en Chile, país donde nací y viví hasta los 10 años. Mis padres hacían fotos para mandarlas a la familia en España. En mi juventud, al final de la década de los 70 y mientras estudiaba Imagen en la facultad de Ciencias de la Información de Madrid, hice mis primeras fotos en blanco y negro y me inicie en el aprendizaje de las técnicas de revelado y positivado. En aquella época realicé un par de exposiciones y llegué a publicar en la revista “Arte Fotográfico» una serie de fotos en blanco y negro coloreadas a mano. Pocos años después, abandoné totalmente la fotografía para dedicarme de lleno a la imagen en movimiento y las nuevas tecnologías. El video, la infografía, el 3D, y la postproducción, me han acompañado durante toda mi vida profesional en el mundo audiovisual.

El bodegón es un género fotográfico que hoy en día ocupa poco espacio en el espectro fotográfico si se compara con la fotografía de calle, el paisaje o el retrato. Pero siempre ha estado ahí desde los inicios de la fotografía. Yo reivindico el bodegón. Siempre me han llamado la atención aquellos objetos cotidianos que vemos cada día en casa y que casi nunca merecen una foto. Objetos sencillos, un vaso de cristal olvidado en la mesa después de comer, algún jarrón con flores, una botella, una taza, fruta, y en general todo aquello que llama mi atención y considero que puede ser una foto interesante. Nada preparado, simplemente están allí, aunque muchas tienen en común el mismo espacio, una mesa de cristal del salón de casa. El resultado fue una serie de fotos que empecé hace unos años a los que llamé bodegones casuales.

Con el confinamiento primero, ante la imposibilidad de salir al exterior, y también a modo de terapia personal para superar la COVID y el dolor causado, retomé la serie, esta vez con más intencionalidad, pero siempre buscando la sencillez y limpieza en las composiciones. Con pocos elementos como denominador común, y siempre con una mirada minimalista, tanto en ByN como en color. Utilizo luz natural y película en blanco y negro principalmente y, en algunas ocasiones, también película de color. El resultado final son copias positivadas por mí en papel de algodón 100% y libre de ácido Hahnemühle MG Art, emulsionado por Ilford con gelatina de plata, y viradas al selenio para su mejor conservación. Las fotos en color son copias impresas con tintas pigmentadas, en papel Hahnemühle Willian Turner de algodón, sin ácidos y sin lignina. Conforme a la norma ISO 9706, y calidad museística para máxima resistencia al envejecimiento. Todas tienen en común el tamaño de la mancha, ( 28×18 aprox. en papel 24×30) sobre un generoso paspartú en carpetilla libre de ácido, de 40×50, para que el espectador, a 1 metro de distancia, tenga prácticamente la misma perspectiva visual con la que yo hice la foto. Los marcos son de madera laminada en nogal de 44x15mm, con cristal sencillo de 2mm y con un cajeado de 1cm tipo vitrina

Obra